La primera reacción del Gobierno norteamericano ante la “amenaza” que suponía Galileo para el GPS fue de miedo, provocando una cierta tensión entre ambas superpotencias. Ya han pasado unos años desde entonces, y la posición de Estados Unidos en la materia ha evolucionado desde el rechazo frontal hasta la colaboración abierta. ¿Por qué? Todo hace pensar que Galileo, tal y como se ha concebido y desarrollado, ofrece numerosas ventajas sobre el GPS.

La previsible integración de Galileo con tecnologías ya existentes se traducirá en avances como los siguientes:

  • gestión de flotas y de mercancías más precisa
  • datos de posicionamiento muy fidedignos para trenes y barcos
  • control más eficaz del tráfico aéreo
  • supervisión integral de redes de transporte complejas
  • seguimiento en tiempo real del transporte de mercancías peligrosas o de alto valor

Se trata en todos los casos de mejoras que experimentarán servicios que ya ofrece el GPS, pero en los próximos años surgirán sin duda nuevas aplicaciones solo al alcance de Galileo.

La página oficial de TomTom ofrece más información sobre los avances que puede suponer la llegada de Galileo para los servicios de posicionamiento y geolocalización que conocemos.