Cuando hablamos de sistemas de posicionamiento global solemos pensar en el GPS, y quizá en Galileo, pero lo cierto es que no son ni serán las únicas alternativas de un mercado global en el que son muchos los actores que quieren un papel protagonista.

Rusia puso en órbita el primer satélite de su sistema de posicionamiento, Glonass, ya en 1982; en 1996 el sistema era plenamente operativo, y aunque los problemas económicos por los que atravesó el país en la década de los 90 pusieron en duda su continuidad, desde 2007 el sistema, que cuenta con 19 satélites operativos (con 5 más podrá dar servicio en todo el mundo), se abrió para permitir un uso comercial ilimitado. En la actualidad existen receptores que permiten combinar la señal de los sistemas GPS y Glonass para lograr una mayor precisión en las mediciones.

Aunque Beidou es para muchos el cuarto sistema de posicionamiento global, si los planes del Gobierno chino se cumplen podría estar funcionando en 2010, algunos años antes de que Galileo llegue al mercado. La principal diferencia entre Beidou y los otros tres sistemas es que éste utilizará satélites en órbita geoestacionaria; de esta forma se reduce el número de satélites necesarios para ofrecer el servicio, pero la señal podría ser menos precisa.